Seducción

Seducción

En general, y hablo en general, parece que los hombres preferimos la seducción rápida: un aquí te conocí y aquí te hago mía nos encanta. Y puede parecer que a las mujeres les va más la seducción lenta…

Seducción rápida
Se relaciona más con los hombres porque la manera de excitarse suele ser más visual y eso les permite tener más velocidad. La testosterona y la educación sexual recibida también les permiten aumentar su excitación de manera más fácil. Y el hombre está diseñado, biológicamente, para ir más deprisa por lo que la excitación vendrá con más velocidad.  Pero para poder llevarlo a cabo es necesario un alto grado de conexión con el propio cuerpo y con aquellas cosas que elevan nuestra excitación hacia el cielo.

También es un modelo de seducción más genitalizado, la verdadera acción se da de cintura para abajo o… concretamente… en lo que conocemos como “el triángulo de las Bermudas”, entre las piernas.
En la seducción rápida, intentamos hacer algo más explícito justo en el momento en el que se quiere iniciar el juego sexual

 

Seducción lenta
Las mujeres suelen ser las protagonistas de este tipo de seducción ya que suelen entretenerse más en el juego que permite todo el cuerpo y no solamente en el juego que se da en la zona genital. Incluso, las personas de seducción lenta, se permiten incluir algunas cosas que pueden parecer poco sexuales pero que forman parte de la sensualidad: velas, olores, mensajes picarones, sonidos, ropa, alimentos, juguetes, etcétera.

En este tipo de juego no se va directo al grano, sino que la persona se entretiene por las caricias del cuerpo y de la mente y alarga el momento de placer máximo para aumentar el nivel de excitación lentamente y así llegar a un éxtasis  más intenso.

En la seducción lenta, no solamente seducimos o nos dejamos seducir para el momento de tener un encuentro sexual, sino que el juego puede empezar a pesar de no tener relaciones de inmediato. Por ejemplo: hacer algo sugerente por la mañana como darle un beso apasionado antes de ir a trabajar; mandar o recibir algún mensaje picante a lo largo del día; al reencontrarse; usar más el contacto físico para calentar al otro u otra; cuando se desee iniciar propiamente el encuentro sexual, utilizar algún elemento sensual para indicar al otro las intenciones como preparar el entorno; poner música suave o lo que a cada uno le apetezca… Y poco a poco, ir entrando en un juego cada vez más subido de tono y más explícito.

No hay una seducción mejor que otra. Cada persona debe encontrar lo que le apasiona y hace que su deseo aumente… Cuanto más autoconocimiento, más sencillo será cabalgar entre estos dos tipos de seducción sin problemas…

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